Aún siento el roce de mi compañero, una frase bastante vulgar para nombrar lo apasionado que fue, sentí como lujuria se apoderaba de mí. ¿Será un sentimiento más allá de una relación pasajera? Lo puedo afirmar, estoy seguro, reitero. Describiré físicamente a él, alto aunque no más que mi estatura. Delgado pero aún así con un físico encantador, su sonrisa es perfecta, como nunca la había visto. Pensé una vez en mi vida que aquella sonrisa de Melody me descolocaba, pero no, estoy 100% seguro que la de él es la más hermosa, no es su hermosa dentadura, si no lo que transmite, lo que puedo llegar a sentir tan solo mirando sus ojos, sintiendo de corazón que este sentimiento es correspondido. Son tantas formas en las que puedo describir su persona, me faltarían horas, siglos y más. Al parecer soy vulgar, como cualquier humano a no usar las palabras correctas que están en mi corazón, desearía escribirle poemas, cartas, canciones. Pero, lamentablemente él no tiene absoluta sospecha de mi sentimiento, puedo parecer el mejor amigo frente a él… Siempre me responde con una calida y como dije, hermosa sonrisa. Frecuentemente es “Bravo Miyavi –sonríe- sigue así, tu puedes llegar a ser el mejor guitarrista samurái, Yeih! –diciendo la ultima palabra alza su puño orgulloso-“. Suspiro cuantas veces sea necesario para expresar lo que siento, pienso, pero lamentable, aun no llego al “Actúo” ¿Cuánto tiempo más tendré que esperar? ¿Por qué me cuesta tanto decirle “Me gustas”? es una frase que usualmente he usado, con muchas personas, pero esta vez es diferente, más fuerte que cuando pedí la mano de Melody, aquella chica que aún hace que mi corazón palpite, pero no con furia como lo hace él. ¿Aún no sabes de quién estoy hablando mi fiel lector? Pues es Uke Yutaka, más conocido como Kai, no puedo, intento no sonreír al pronunciar su nombre, se dibuja una sonrisa algo exagerada pero con una balada de sentimientos que no puedo controlar.-
Sin pensar, el Samurai guitarrista como así se apodaba, caminó en dirección aquel sujeto que provocaba su corazón latiera con tal furia perdiendo la noción del tiempo. Cada vez estaba más cerca, no lo creía su mirada expresaba seguridad ante ese pensamiento que lo atormentaba día a día. Al posar su mano delicadamente en su hombro, lo miró fijamente a los ojos. El contrario quería saber lo que sucedía, lo expresaba en su mirada. La pareja quedó varios segundos observándose fijamente, hasta que Samurai azotó el silencio susurrando a su oído –Sé que sonará descabellado, quizás no correspondas, pensarás que soy un inmaduro, pero eso es lo que hace volverme loco, loco por ti, somos amigos, pero eso no quiere decir que ansié tu corazón que me ames como nadie te ha amado nunca, lucharé por tu amor, que tu llegues a amarme tanto como yo te amo a ti-. Kai, con sus ojos abiertos como nunca, su pupila dilatada, el color de sus ojos cambió notoriamente a un miel, un dulce y acogedor color. Miyavi se alejó de su oído y volvió a repetir su acción, se miraron fijamente por alrededor de 3 segundos y Kai acarició su mejilla, sin importar las personas que estaban a su alrededor lo besó, como nunca, sin pensar, analizar las palabras tan bellas que le había susurrado a su oído hace un minuto. El beso fue cálido, lento pero apasionado, los dos al sentir el roce delicado de sus lenguas su corazón en el máximo éxtasis completó la acción besando la comisura de su labio inferior. Al separarse nadie creía lo que había sucedido, aquellos mejores amigos besándose con tan pasión al punto de causar envidia, las miradas no importaban, para ellos lo que más importaba en ese momento saber quien rompería el silencio, quien otorgaría dicho trono después de ese beso que marcaría la historia entre ellos dos. Su voz temblaba, intentó reiteradas veces sostener la mirada a Miyavi pero le era imposible, por causa de su timidez sus mejillas se sonrojaron. Miyavi notando aquel rubor acarició su mejilla, sintiendo como su corazón latía con más fuerza y frecuencia al ritmo de cada caricia que le otorgaba a Kai. No habían palabras exactas y ansias de hablar, sólo deseaban mirar sus facciones, sus expresiones y lo que les hacían sentir. Miyavi se perdía en su mirada, lo llevaba a otro mundo perfecto, donde lo único que importaba era el sujeto el cual amaba, deseaba abrazarlo con fuerza, una balada de sentimientos. Sentía aún el roce de sus labios contra los de él, suspiró, transmitiendo su lujuria a todo su alrededor. Sin más tomó el brazo de Kai con delicadeza y lo llevó donde nunca lo esperaría, caminó en una velocidad avanzada a su carro, le abrió la puerta, Kai dudando pensó demasiadas alternativas en ese momento dejó que su corazón decidiera, conectándose con su cuerpo subió al carro. Miyavi girando rápidamente para subir a su puesto, cerró la puerta sin más, y al tomar conciencia de sus actos habló –Kai, yo no te subí a este carro para que vayamos a un lugar en especial y rompernos de una forma descabellada, yo quiero hablar contigo, dime porque me besaste, no perdón esas no son las palabras correctas- Dejó caer su cabeza hacía atrás quedando firme apollado en aquel asiento pensando cuales son las palabras adecuadas para que no lo mal entendiera, suspiró, volviendo a ejercitar los musculos de su lengua al hablar- Disculpa por lo vulgar que soy –Enarcó una ceja negando con un leve movimiento con su cabeza, miró al sujeto estaba ausente, ido. Miyavi acercó su mano para tomar con delicadeza el mentón de Kai, girando así su cabeza, logrando que sus miradas choquen nuevamente- Te amo, me gustas, no necesito saber el porque me besaste, quiero saber tus sentimientos, lo que está en tu corazón –Al pronunciar aquel órgano miró su torso durante una milésima de segundo volviendo a sus ojos, sorprendido con el tamaño de sus pupilas- Por favor, no pido que me hables ahora, daré unos segundos para que pienses, y aclares tus dudas –Besó su frente con tan delicadeza que Kai suspiró y volvió a repetir su posición anterior, miró sus pies durante varios minutos, sin hallar respuesta, no sabía que quería, porque lo hizo, pero su corazón comunicaba que estaba en lo correcto, que correspondiera a sus actos. Se sintió un adolecente, nunca le había sucedido tal confusión, nunca meditó tanto el gusto de alguien, siempre podía afirmar al instante un “No me gustas” pero esta vez era diferente, no sabía si realmente le gustaba o lo quería como amigo.
jueves, 17 de octubre de 2013
Mally x Naoto - Por siempre, aún creo que para siempre.
Podría responder negativa y positivamente a tu respuesta, lamentable, diré una y otra vez, mis palabras no pueden ser libres debido a tu pregunta.
He pasado muchos días junto a ti, hemos compartido lo impensable. Aun así, dudo de tu amor, no encuentro el porqué de tus suspiros. No te atrevas a besar mis dulces labios.
Podré relacionar sentimientos, esta es una oportunidad para ello. Demostraré lo que siento a través de lo que más amo, el deporte. La decisión más correcta (en ése minuto) para mí, trotar, comencé alrededor de las 09:00am. El amanecer era exquisito, ese frío que tanto te caracteriza, perfecto… Puedo sentir el viento rozar cada milímetro de mi piel, tomando destino a la nada, llevándose en sí mis peores pensamientos. Metros tras metros, sin siquiera agotar mis energías, ¿Cuánto pesar entré en mi corazón?
Mis piernas pedían un descanso a gritos, caminé lentamente, intentando recuperar mi pulso normal. Observé mis pies apoderados por la energía de mi cuerpo, me detengo por inercia, alzo la mirada, mi almacén preferido. Recordé, no he desayunado, giro en dirección a él, mi mano reaccionó a abrir la puerta principal, asomé mi cabeza al vendedor, sonriendo (lo que me caracteriza) exclamé -Buenos días, ¿Cómo le ha tratado la vida?”- llamó mi atención lo parecido que era su figura a ella, ignoré mi pensamiento, es un hombre, no debe ser ella, alto ahí, en una milésima de segundos pensé…Su cabello largo, liso, delgado… ¡¿Naoto?!, no, no puede ser posible, giré tomando el mismo camino, deseé irme, no deseaba ver a quien trajo pensar en mis pensamientos, aunque simplemente tenga un parecido. Tarde, simplemente tarde él/ella giró más rápido que mi escapatoria, sentí como su voz estremeció mis sentimientos –¿Mally?, por favor, Mally, no seas inmadura y vuelve aca- mierda, es ella, no puede ser, ¡ES ELLA!, suspiré, tenía razón debía volver, conversar con ella, pero ¿Será el lugar apropiado?, afortunada, Naoto respondió de inmediato mi pensamiento –Sé que te incomoda, pediré a mi estúpido…Jefe- Susurró aquella penúltima (Y vulgar) palabra -que me de mi hora de descanso, negué su propuesta hace menos de 10minutos, aunque no lo creas-. Golpeó sin más su oficina, no pude escuchar claramente su conversación, la curiosidad carcomía mis pies, deseaba correr he escuchar TODO, reí por mi inmadurés, preferí esperar afuera, lo más apropiado. Sentí el sonido de la puerta al cerrar, miré atrás, sí, era ella, sonreí de polo a polo, intentado dibujar un perfil perfecto de felicidad, fue inútil, golpeó leve mi frente llamando mi atención (Nuevamente) –No seas estúpida, sé que estás mal, no me preguntes cómo, pero lo sé, así que por favor, dejemos de fingir, tengo muchas cosas que decirte desde que…- Suspiró, no podía creer lo mucho que costaba conversar con ella- ¡MIERDA! Desde que… sí, desde que te amo, hasta que te deseo, ¿Bien? Está bien, lo admito, Mally me gustas, sí, me gustas, nunca a nadie le había dicho esto, por favor, no te rías…- Sonreí, hace unos minutos me llamó inmadura a mí, ahora, ansias de estirar sus mejillas, que infantil y hermosa es cuando desea serlo. Mi corazón late cada vez más fuerte, ¿será el silencio entre las dos?, me atreví, respondí -¿Será que Naoto-san se ha sonrojado?- Señale sus pomulos, ella furiosa retiró mi mano, me disculpé, fue estúpida mi reacción –Lo siento, Naoto, sabes que me atraes- Su mirada brilló como nunca… sonreí esta vez de corazón, como amo a esta chica, pensé. –También sabes el daño que me haz hecho, mi amor creció cada día más, pero lamentable, haz quebrado la copa de cristal, puede ser reparada, conquistada por aquel experto en amores, pero piensa Naoto ¿Será lo mismo una vez reparada?- No dejé de mirarla fijamente a los ojos, suspiré reiteradas veces de amor.
Es imposible, lo mucho que me gusta (Aclaro nuevamente) como tengo que mentir, para que ella se dé cuenta del daño que me hizo, la perdoné, sin más, di vuelta la página, pero ella sigue siendo igual que antes, mujeriega… Le encanta coquetear con chicas, de cualquier tipo, para mí no es una molestia, la molestia fue ver el beso más apasionado de la historia, con otra mujer, con quien no era yo… Creí que nuestra conquista era especial, se caracterizaba por la lentitud, pero no, no fue así, jugó conmigo. Naoto, por favor, no lo hagas otra vez.
-Mally, sé que fui una estúpida, la peor de todas, ¿Podrías…?- Alcé mi ceja izquierda, ¿Realmente estaba pidiendo el perdón? Al ver mi reacción suspiró apenada, cambiando su proposición –Veo que tienes hambre, entra conmigo, te daré la exquisitez de mi trabajo- Suspiré, resignada, no quería hablar más, tampoco la obligaría. Entré siguiendo cada uno de sus pasos, al sentarme donde mi mesera y cajera favorita me señaló, esperé segundo tras segundo el prometido desayuno. Su silueta, me pareció bastante atractiva, dejó caer con delicadeza mi plato preferido, aplaudí con alevosía, alcé mi puño emocionada. Sí, comería lo que más amo en el mundo. Naoto rió pícara, asentí señalando el puesto frente a mí –Por favor, siéntese, no desperdiciaré esta oportunidad- Al terminar mi frase guiñé, me sentía con el poder, manejaría la situación. –Claro, lady, lo que usted diga- Obedeció, mordió su labio inferior, como amaba que sus dientes chocaran con sus piercing, ¿Cómo podría ser tan sensual?, pensé una y otra vez. Rió con mis conversaciones, más aún con cada mordisco que di al delicioso menú. Felicité al chef en susurros, era el placer de los placeres para mi paladar.
Al terminar su descanso, se levantó apresurada a retomar su horario de trabajo, me despedí, sonriendo con ternura. Incliné mi cuerpo hacia delante –Muchas gracias, Naoto-kun, nos vemos algún día- Guiñé. Ella sonriendo de medio lado, movió su mano, me percaté de la señal, tomé cercanía como nunca creí en un lugar público, ella tomó mi mano con delicadeza, sus labios rozaron mi delicada piel, sentí su calido beso, a la vez sus frios piercing. Tomó cercanía a mi oído, dejando fluir un sensual susurro, estremeció todo mi cuerpo, nunca olvidaré esa frase…–Que tenga un buen día, my beautiful lady-
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